Nací en Mallorca y desde que tengo uso de razón he oído la palabra “estacionalidad turística” año tras año, cómo un demonio que amenaza a los hoteleros y destruye puestos de empleo. En los destinos vacacionales, este demonio nunca muere ni morirá por el simple hecho que la demanda del destino se basa en el clima. No obstante quiero ser optimista y pensar en que reducirlo es posible, pero me temo que los hoteleros poco pueden hacer de forma independiente para solventar este problema global…
Un hotel por si sólo puede crear eventos o especializarse en segmentos determinados durante la temporada baja, pero en mi opinión estas medidas son del todo insuficientes, ya que no existe una idea mágica que acabe con esta tendencia. Por lo tanto, tras pensar en varias ideas siempre llego a la misma conclusión: para reducir la estacionalidad de una forma notable, hay que pensar en turismo de masa.
Aquí es donde el hotelero pierde el control, ya que por sí sólo (aunque sea una cadena hotelera) no le es posible generar una masa notable de turistas. Por lo tanto, la responsabilidad del problema sobre la estacionalidad turística recae inevitablemente en el poder político.
Ya hace décadas que el Gobierno intenta combatir la estacionalidad con varias estrategias tales como turismo de aventura, rural, golf, wellness, convenciones, etc. De todas estas y otras medidas, si estudiamos los resultados el mayor éxito ha sido la del Turismo Senior, también llamado Imserso.
¿Cómo funciona el mecanismo del turismo subvencionado? Sigue leyendo



